Posted by : Entre Notas Rosa miércoles, 3 de octubre de 2018

José Piedrahita pasó 30 años amasando millones y corrompiendo políticos impunemente con una tranquilidad que lo llevó a sobornar al mayor Perdomo. Ambos cayeron

Por: Las2orillas | Octubre 01, 2018


Pocos capos han sabido sostener mejor su poder a punta de sobornos que José Bayron Piedrahita. Su campo de operación siempre fue el Bajo Cauca Antioqueño. Desde Caucasia combinó los negocios y la política. Allí constituyó cuatro empresas legales para manejar los recursos que le llegaban a chorros: Arrocera Contadora, Frigorífico del Cauca, Subasta Ganadera y José Pieles que durante 30 años acumularon riqueza sin el radar de las autoridades

El frente del poder local, fundamental para tener controlada las autoridades, lo manejaba con gruesas sumas de dinero. Aunque era de público conocimiento el origen de su fortuna, don José Piedrahita –como lo llaman aún hoy- se movía con fluidez en todos los círculos sociales y especialmente en la política. Influyó en la elección de los  últimos alcaldes de Caucasia: el actual, Óscar Aníbal Suárez y José Nadín Arabia Abissad, este último del grupo político de Cambio Radical, que fue alcalde en los periodos 1992-1994, 1998-2000 y 2012-2015. En todas estas elecciones contó con el patrocinio de ‘don José’.

Su poder se extendió hasta Argentina, en donde invirtió más de USD 12 millones en el emblemático Café de Los Angelitos y en un centro comercial en el exclusivo barrio de El Pilar, inversiones que logró gracias a la intermediación de María Victoria Henao –hoy María Isabel Santos- y Juan Pablo Escobar –Sebastián Marroquín-, la esposa e hijo del capo, residentes en Buenos Aires. Piedrahita era de los pocos narcos aún vigentes que había hecho negocios con el Patrón del mal.A finales de septiembre del año pasado fue capturado en su finca. Su pecado, haber sobornado supuestamente al agente de la DEA Christopher Vincent Ciccione con USD$30 mil y una docena de prostitutas para que archivara su caso y en enero  llegó a La Picota.

Piedrahita llegó con la soberbia de un narco influyente, dispuesto a no cambiar sus hábitos ni sacrificar los privilegios derivados del dinero. El primer desafío a la disciplina de presidiario fue al mes de pisar la cárcel. Fue sorprendido en su celda disfrutando whisky envasado en botellas de agua junto con tres pesos pesados: Miguel Ángel Serrano Ossa, apodado Megateo, José de Carmen Gélvez Albarracín -ex paramilitar condenado a 40 años de prisión por la muerte del Comandante de las AUC Carlos Castaño- y alias 'El Canoso', ex jefe político del Bloque Resistencia Tayrona y José Orlando Sánchez Cristancho, alias 'El hombre del overol', ex jefe del Cartel del Norte del Valle; este último también, como Piedrahita, está solicitado en extradición por el gobierno Trump.

Además de la estruendosa música, no disimularon sus celulares de alta gama y remataron esa misma semana con la entrada al sector de los extraditables de tres enigmáticos abogados norteamericanos, que se supo no tenían autorización, razón por la cual puso a temblar a la cabeza del director de la Picota, Germán Rodrigo Ricaurte. Su celda, la número 24, quedó matriculado como 'El rumbeadero del penal'.

La llegada del mayor Luis Fernando Perdomo a la dirección de La Picota en julio del 2018 no cambió demasiado el panorama.  Con el estreno del  cargo, el director del INPEC, el general Jorge Luis Ramírez Alarcón,  ordenó la reubicación de 280 reclusos incluido José Bayron Piedrahita quien fue trasladado al pasillo PAS B. Pero nada cambió. Minjusticia se preguntó en agosto si Perdomo debía seguir en el cargo después de que dos reclusos fueron asesinados dentro del penal. 

Las alarmas se prendieron y no tardarían en demostrar que las cosas no habían cambiado demasiado desde su llegada. El 10 de septiembre una mujer llegó a La Picota con una pierna enyesada. El tamaño del yeso despertó la sospecha de los guardias. Al revisarla encontraron dentro de la escayola 24 celulares, 25 sim cards, un destornillador y cuatro seguetas. Además tenía 32 cargadores de celular.

Un mes después, el  3 de septiembre las noticias no eran las mejores para Piedrahita. La justicia norteamericana ratificó su intención de extraditarlo por sus presuntos vínculos con el Cartel de Cali y por haber defraudado y engañado a la propia justicia de Estados Unidos. 

La angustia se volvió presión sobre el detenido quien habría recurrido al director de La Picota, el mayor Perdomo, en busca de favores personales. Quería ver a su familia y encontrarse con amigos. La oferta era de $30 millones según denunció Álvaro, el propio hijo de Piedrahita. El CTI lo cogió in fraganti con $20 millones entregados por el sobrino del señalado capo en un restaurante frente al búnker de la Fiscalía.

Esa no habría sido la única plata entregada al director de La Picota. Según Álvaro, con anterioridad su papá le habría girado $68 millones a una Fundación a nombre del Mayor Perdomo para poder controlar el patio donde estaba recluido. Las pruebas en contra del director podrían servirle para rebajar su pena, sin duda un premio de consolación frente a la amenaza mayor: la extradición.


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