Posted by : Entre Notas Rosa domingo, 13 de julio de 2014


Por
Ignacio Rafael Escudero Fuentes
Exfutbolista de la Selección Juvenil de Fútbol de Colombia, Chile 1974.


Yo también quiero que gane Argentina la Final del Mundial Brasil 2014, pero no por los argentinos sino por su antítesis, el Papa Francisco, quien con su don de gente y humildad está dando lección a sus coterráneos y a la humanidad, pero el corazón me dice que sí y la razón futbolística lo desmienten.

Para nadie es un secreto que, de los cuatros finalistas el “jogo bonito” lo tienen los alemanes. Será un partido donde jugarán el gran partido, no Mueller y Messi, sino Sabella y Low, dos zorros del fútbol, esto debido que el fútbol espectáculo ha sido remplazado por el fútbol resultado, hoy, no son protagonistas los futbolistas sino los técnicos.

La final quedó en los continentes donde se juega el fútbol más competitivo.También donde están los más granados futbolistas por su calidad y la bolsa que ganan. Además, ambos son campeones mundiales, con ventajas de los teutones, quienes se alzaron con los Mundiales de Suiza 1954, Alemania 1974, Italia 1990, mientras los argentinos ganaron el mundial en su casa en 1978, México 1986.

Es importante tener en cuenta que desde el primer Mundial en Uruguay en 1930, hasta Sudáfrica en 2010, en el continente americano se han celebrado 7 mundiales (Uruguay 1930, Brasil 1950, Chile 1962, México 1970, Argentina 1978, México 1986, EEUU 1994), ninguno hasta ahora ha sido ganado por los europeos.

En esta oportunidad estamos frente a otro escenario. ¿Cuál es? Pues bien, históricamente los europeos, sobre todo los alemanes fueron considerados poderosos y se hicieron merecedor del remoquete “Los tanques” por su fortaleza física, velocidad, resistencia y precisión en el pase. Hoy, agregaron a su futbol otro componente que otrora era del futbolista suramericano, sobre todo brasileño y eso los hacían diferentes a los demás: la picardía, triangulan, filtran, hacen túnel, pared, paragüitas y son  letales al momento de definir, o sino que lo diga Julio Cesar.

El fútbol que juegan los alemanes, es el mismo que jugaron los brasileños ayer y lo tiene Colombia hoy. Irrebatible es que, fuimos sacados a sombrerazos limpios, por un pésimo arbitraje influenciado por la FIFA en el partido contra Brasil, sin desconocer que la tricolor en los primero 45 minutos no jugó bien.

El grupo de muchachos ingresó al césped, nervioso, asustado, no era para menos un partido con los pentacampeones, en su casa y con su hincha. Además, el profe Pékerman, quien recibió el reconocimiento y aclamación de 47 millones de colombianos que queremos su continuidad, se equivocó con modificar el equipo.

Él sabe como todos que en el fútbol hay un adagio popular que dice que “equipo que gana no se cambia”.
Él, inexplicablemente con Brasil sacó a Aguilar y metió a Guarín, sacó a Jackson Martínez que venía de hacer doblete frente a Japón y metió a Ibarbo. Ahí comenzó perdiendo el partido. Un jugador que hace dos goles en un partido mundialista, así sea suplente, en el siguiente partido sale a jugar de inicialista. No es hora de lamentaciones pero si de verdades. Entre otras, Colombia jugó bonito, gustó, ganó y supero las expectativas mundialistas.

Primero, alcanzar la clasificación, no solo se logró sino que pasamos de segundo después de Argentina, hoy candidata al título; segundo, hacíamos votos para pasar a la segunda ronda y llegamos a cuarto de finales, pudimos llegar más lejos de no ser por lo que vio el mundo, menos el árbitro y la FIFA; tenemos el mejor gol del mundial anotado y seguro goleador James Rodríguez, entre otros.

Llegó la hora de la gran final, la misma de México 1986, donde Argentina de la mano de Maradona se alzó con la Copa frente a Alemania 3x2.

¿Emulará “la pulga” lo alcanzado por “pelusa”?  Amanecerá y veremos.


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