MinCIT realiza diagnóstico para certificar playas de Riohacha

Las playas de Riohacha serían certificadas con la distinción internacional ' Bandera Azul '   El proceso para lograr la certific...

Posted by : Entre Notas Rosa domingo, 1 de octubre de 2017

Por: Economista Jorge Vergara Carbó.

En el artículo publicado la semana pasada “El rezago de la economía de la Región Caribe durante el año 2010” mostrábamos el comportamiento de la economía colombiana durante ese año, destacando que el “Triángulo de Oro” generaba el 57.8% del valor del PIB y, la Región Caribe el 15.3% e igualmente afirmábamos que el ingreso percápita en la región caribe era inferior a la tasa media del país que es de $12.1 millón de pesos.


Igualmente mencionábamos que la economía bogotana era 1.7 veces la economía caribeña, y su ingreso percápita era de $19.3 millones, lo que indica una gran concentración del poder, lo que ha implicado que todo en el país gire en torno a lo que se decide en la capital.

Bogotá genera la cuarta parte del valor de la producción de bienes y servicios del país. Una ciudad ubicada a más de 1500 kilómetros de nuestras costas marítimas. Pero lo que sucede en Bogotá, también se da al interior de la Región Caribe ya que los departamentos del Atlántico y Bolívar generan el 53% del PIB regional. Producción que se concentra en las dos ciudades capitales de esos departamentos.

                                                       
El caso más patético de centralización se da en Barranquilla, al compararla con los veinte municipios restantes del departamento del Atlántico. Incluso en los últimos años se ha dado una pelea jurídica con el municipio de Puerto Colombia, por pretender Barranquilla quedarse con el corredor universitario que genera unos buenos ingresos tributarios a ese municipio, cuyos ingresos totales son de $27.833 millones a 30 de septiembre de 2011, cuando en el Distrito sus ingresos son de $1,1 billón de pesos, es decir 39.5 veces lo que recibe Puerto Colombia.

Otro hecho que conlleva centralización es que la administración central de la gobernación como el Área Metropolitana tiene su sede en Barranquilla, generando empleo a los barranquilleros, incluso el Área se ha convertido en una secretaría más del Distrito, cuyo gerente lo nombra a dedo sin la participación del resto de los alcaldes que conforman la supuesta junta directiva del Área.


En materia tributaria, el municipio que más factura y recauda es Soledad, pero la ciudad capital recauda 13 veces más e igualmente recibe 2.7 veces más recursos del SGP, ni que hablar de Sabanalarga municipio que cada día pierde importancia y que hoy se encuentra en bancarrota.

Lo que pasa en el Atlántico, también se da en Bolívar con Cartagena, concentra toda la actividad y los sures de ese departamento son iguales de pobres a los sures del departamento del Atlántico y a los sures de los otros departamentos de la Región Caribe.

En nuestra Región tenemos tres departamentos mineros Cesar, Córdoba y Guajira.
con riquezas comprobadas en carbón, gas y níquel, que se exportan y le generan divisas al país y regalías a la nación, a ellos mismos, a los puertos y con el proyecto de ley de regalías que se discute en el congreso a todas las regiones de Colombia a través de los fondos de compensación regional (FCR) y el fondo de desarrollo regional (FDR).

A pesar de esa riqueza, el aporte de esos departamentos a la economía nacional y regional es baja, no supera el 2%, en forma individual y los tres sumados dan 3.8%, porcentaje inferior a los del Atlántico y Bolívar.

La explotación de esos recursos es poco el empleo de alta remuneración que genera en esos departamentos, los altos directivos tienen su sede en lugares distantes (Bogotá- Medellín- Barranquilla) e incluso son oriundos de departamentos diferentes y, por otra parte no generan valor agregado alguno al no estar ligado a un proceso productivo que los pueda trasformar. Su comportamiento es parecido a los proyectos de “economía de enclave de la década de los sesenta” .

Hablamos de integración regional, luchamos por convertir a la Región Caribe en una región autónoma, pero nos olvidamos de las diferencias que existen al interior de nuestra región que cada día está más deprimida y golpeada por los centralismos imperantes en Colombia.


Para rematar con el centralismo, le dimos la espalda a los tres departamentos productores de carbón, níquel y gas, apoyando nuestros dirigentes y parlamentarios caribeños la modificación de las regalías bajo el falso argumento centralista de que esos recursos se despilfarraron por corrupción y la Nación es la dueña del subsuelo colombiano y no las entidades territoriales, Olvidando el gobierno central que la auditoria de esos recursos está en manos del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Los departamentos productores por el cambio de la legislación pasaran de recibir el 78% en promedio al 9.6%, tal como lo afirma el economista Amylkar Acosta en su libro sobre las regalías, sacrificio que beneficiara a los departamentos no productores y al gobierno nacional.


Lo anterior incrementara los problemas sociales y económicos de esos departamentos especialmente porque tenían comprometidos con vigencias futuras parte de esos recursos, que pensaban recibir y que a partir del año entrante no recibirán y seguirán cargando con el daño ambiental que acarrea la explotación de esos recursos.

Esa es nuestra realidad, hablamos de integración costeña, hablamos de centralismo y nos olvidamos de ver la paja en nuestro propio ojo, que Barranquilla y Cartagena son más centralistas que los interioranos, ya que todo su desarrollo económico y social está concentrado en esas dos ciudades, predicamos pero no aplicamos.

¿Será posible en el siglo 21, lograr la integración de la Región Caribe y acabar con la centralización económica y política del país? ¿Barranquilla y Cartagena sacrificaran su desarrollo en beneficio de otros municipios de la Costa Caribe? 

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