Alcaldía Distrital realizó jornada de sensibilización en las playas de Riohacha

La campaña se realizó con el objetivo de alertar a la ciudadanía sobre los riesgos del uso inadecuado de las playas locales. En la jor...

Posted by : Entre Notas Rosa viernes, 7 de julio de 2017

Por
Ignacio Rafael Escudero Fuentes


A los guajiros nos tratan en las esferas nacionales del gobierno y el periodismo como los más corruptos del país. Nos excluyen y satanizan como si en la Provincia de Padilla no existiera gente buena sino mala y corrupta.  

Como nunca en la historia de vida político - administrativa del departamento (1 de julio de 1965), se había presentado tan agresivo el estigma contra los guajiros. 

No desconocemos y tampoco tratamos de ocultar la crisis de valores e institucional por la cual atravesamos. La presunta practica indelicada de algunos gobernantes en el manejo de la cosa pública. Digo presunta, porque a la fecha los Organismos de Control del Estado, azuzado por el gobierno, no han demostrado que nuestros gobernantes de las últimas tres décadas son corruptos, como lo afirman los distintos medios de comunicación nacional. 

Cercenando de tajo el derecho que asiste a cualquier persona de la presunción de inocencia prevista en el artículo 29 Superior que en un aparte dice “Toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable”.

Hoy, la realidad es inocultable. Por un lado, la animadversión del Gobierno Nacional en contubernio con los periodistas del altiplano que nos estigmatizan y satanizan como si la escalada corrupta no fuera genérica y sistemática a todos los niveles institucionales en el país, como lo afirmó el Fiscal General de la Nación.

Por otro lado, la falta de políticas públicas certeras que ataque los crónicos problemas estructurales que nos aquejan. Como ejemplo citamos a los niños indígenas Wayuu que siguen muriendo de física inanición, no obstante, las medidas cautelares impuesta al Estado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El estrangulamiento financiero a que está sometida la Universidad de La Guajira, único Centro de Estudio Superior Pública (Pregrado y Posgrado), donde se forman más de 17 mil jóvenes de estrato mayoritariamente 0, 1 y 2, y el galopante desempleo, agravado por la crisis en el vecino país, son otros de los problemas que afectan a la comunidad guajira en general. 

NO apoyamos la corrupción. Empero, quien sea sindicado de esta práctica tiene derecho a las mínimas garantías constitucionales, “Quien sea sindicado tiene derecho a la defensa…” “… a un debido proceso público sin dilaciones injustificadas…”.

La realidad es que, sobre La Guajira, se cierne una espesa nube gris que no permite avizorar un futuro distinto. Todo lo contrario, por el zarpazo a los recursos legítimos que por Regalías nos pertenecen. 

Hoy, nadamos en un territorio rico en hidrocarburo, sal gas, energía eólica y nos hundimos en los indicadores más bajos en cobertura de necesidades básicas insatisfechas. (No tenemos un solo municipio, a excepción del Distrito e Riohacha, con agua potable, 24 horas y 30 días al mes). 

Esta problemática que es de los guajiros la resolveremos los guajiros cuando unidos en una sola voz nos propongamos. No creo que lo haga el centralismo bogotano, tampoco creo que sea a través de la Regionalización de la Costa Caribe que propone Barranquilla.

Algo hay que hacer. Ojalá sea más pronto que tarde. O tomamos como ejemplo los hermanos del Choco y Buenaventura que comparten con nosotros, maltrato, estigmatización, abusos, indiferencia, exclusión social, otros, u optamos por declararnos ‘Independientes’ del centralismo agobiante e indolente.

Esto lo podemos hacer al menos simbólicamente mediante una Consulta Popular, mecanismo de participación ciudadana prevista en el artículo 103 de la Constitución de 1991, tomando como referente lo realizado el 1 de octubre en Brasil, donde activistas de tres Estados de la Región Sur (Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur) sostuvieron un plebiscito simbólico que preguntó a los ciudadanos si querían constituir un país independiente. Al final 590.636 sureños, el 7 por ciento del censo electoral en 2014, optaron por separarse del país más grande de Suramérica”. 

Seguramente, El resultado no tendría implicación legal alguna, pero demostraría que muchos guajiros no se sienten representados por el Gobierno Nacional, enlodada en múltiples escándalos de corrupción, utilizando como distractor el rótulo generalizado de corrupto a los guajiros, cuando en la tierra de Padilla, El Negro Robles, Arnoldo Iguarán, María Mónica Urbina, los buenos y transparentes somos más. 

¡Los guajiros estamos indignados!

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