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Posted by : Entre Notas Rosa miércoles, 17 de diciembre de 2014



Atentado a escuela pública en Peshawar deja en claro 
que esta facción está lejos de ser derrotada.


 
La barbarie talibán no conoce limites. Cerca del mediodía local de este martes, media docena de hombres armados irrumpieron en la Escuela Pública Del Ejército en Peshawar y provocaron una auténtica carnicería con 141 muertos, 132 de ellos niños.

El asalto se prolongó por más de cuatro horas, hasta que las fuerzas de seguridad abatieron a los atacantes y rescataron a los menores, en una escuela en la que había en el momento más de 500 alumnos y profesores. (Lea aquí: Joven paquistaní fingió estar muerte en ataque talibán para sobrevivir)

Los heridos, que ascendieron a más de un centenar, fueron evacuados por los equipos de rescate y repartidos entre los hospitales Lady Reading y Combine Military.
Un testigo explicó a la agencia Reuters que los atacantes entraron por un lateral del colegio. (Vea las imágenes de la tragedia)


Varios estudiantes fueron evacuados tras el ataque. Los talibanes dieron la orden de 'no dañar a los niños y disparar a los mayores'. REUTERS

“Vimos a seis personas saltar el muro. Pensamos que eran niños jugando a algún juego. Pero luego vimos que llevaban un montón de armas. Empezaron a dispararnos, así que corrimos a encerrarnos en las aulas. Entraban en todas las habitaciones y golpeaban y disparaban a los niños y al personal”, indicó Mudasir Awan, ayudante de laboratorio.

En unos instantes, la escuela se trasformó en una pesadilla. Algunos estudiantes fueron ejecutados con un disparo en la cabeza. Otros fueron utilizados como escudos humanos por los seis milicianos islámicos que irrumpieron en la institución. Y otros tantos más, acribillados al azar mientras corrían desesperados.

Alí, superviviente de la masacre, relató al diario The Express Tribune que se encontraba sentado en el pasillo con otros nueve compañeros de clase cuando escucharon disparos. 

“De inmediato corrimos hacia los salones para ocultarnos allí, pero los militantes nos persiguieron y nos encontraron. Iban vestidos con shalwar kameez (traje típico paquistaní) y lo único que nos dijeron fue que recitáramos el Kalma (No hay más Dios que Alá y Mahoma es su mensajero)”. Alí fue el único de los diez amigos que sobrevivió al ataque. (Lea aquí: Primer ministro paquistaní tilda de "tragedia nacional" ataque)

Con este baño de sangre, el Movimiento Talibán de Pakistán (el Tehreek-e-Taliban Pakistan - TTP) se vengó por las operaciones militares en Waziristán del Norte y Khiber, que han causado desde junio 1.100 muertos. “Atacamos la escuela porque el Ejército ataca a nuestras familias y mujeres”, aseguró el TTP en un comunicado. “Queremos que sientan el dolor”, declaró el portavoz talibán, Mohamed Jorasani.

Las escuelas, especialmente las de niñas, han sido desde hace años objeto de ataque de los insurgentes talibanes en la provincia norteña de Khiber-Pakhtunkhwa y las áreas tribales fronterizas con Afganistán.


Un miembro del Ejército pakistaní toma posición para enfrentar a los talibanes que se tomaron la escuela, en la que al menos 130 personas fueron asesinadas. AFP

Cuando los talibanes gobernaron el valle de Swat (2007-2009), el mulá Fazlulá sembró el terror en el valle y prohibió, mediante una fatwa –decreto religioso– la educación de las menores.

Las huestes del mulá Fazlulá quemaron y destruyeron cerca de 200 escuelas para niñas y amenazaron de muerte a las maestras para que no enseñaran en los centros educativos. Entre el 2010 y el 2013, un total de 839 escuelas –81 de ellas solo el año pasado– fueron destruidas en la provincia de Khiber-Pakhtunkhwa, según el Centro de Gestión de Conflictos (CGC) de Islamabad.

En declaraciones a EL TIEMPO, Khadim Husein, director de la fundación Basha Khan, explicó que los talibanes atacan las escuelas por considerarlas “un símbolo del Estado” y de “la educación moderna occidental”.

Al dejar a decenas de miles de niños sin ir a la escuela, son más vulnerables para ser atraídos por insurgentes. A ello hay que añadir la mala gestión del sistema educativo estatal paquistaní, cuyo vacío lo han llenado las escuelas coránicas.

La premio nobel de Paz Malala Yousafzai es un triste recordatorio del desafío que representa querer estudiar en Pakistán. La activista fue tiroteada en octubre del 2012 por los talibanes, por defender la educación para los menores.

ETHEL BONET
Para EL TIEMPO
Islamabad

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