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Posted by : Entre Notas Rosa domingo, 9 de noviembre de 2014



Perder una noche de sueño degrada nuestra agudeza mental al equivalente de estar legalmente ebrio.


 
Las investigaciones sugieren que los profesionales cansados siguen teniendo la capacidad de realizar mecánicamente algunas tareas.

Foto: Ilustración: Miguel Yein
Las investigaciones sugieren que los profesionales cansados siguen teniendo la capacidad de realizar mecánicamente algunas tareas.
La típica imagen de un ejecutivo ambicioso y exitoso es la de alguien que sobrevive con muy poco sueño; se levanta cuando todavía está oscuro, trabaja hasta tarde y sigue respondiendo e-mails a las dos de la mañana.

Pero si usted cree que tiene que hacer lo mismo para avanzar, piénselo dos veces. Un creciente número de investigaciones está hallando que las personas que duermen bien son habitualmente más productivas en el trabajo, y piensan con mayor claridad, velocidad y creatividad que los que intentan sobrevivir con menos horas de descanso y 4 litros de café.

El motivo es que el sueño no solo ayuda a que el cerebro descanse, señalan los médicos, sino que permite realizar tareas vitales de mantenimiento y restauración. Los cerebros que duermen poco simplemente no pueden funcionar tan bien como los que están descansados.

“No hay duda de que la privación del sueño afecta el de-sempeño en el trabajo”, anota Safwan Badr, del Centro Médico de Detroit y expresidente de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño.

Riesgos innecesarios
Los inversionistas deberían también prestar atención: las personas que operan con poco sueño tienden a tomar decisiones de inversión menos acertadas y, además, asumen riesgos innecesarios.

Charles Czeisler, un especialista del sueño en Brigham & Women’s Hospital en Boston, está de acuerdo. “Perder una noche de sueño degrada nuestro desempeño de conducta neurológica –es decir, nuestra agudeza mental– al equivalente de estar legalmente ebrio”, dice. Si bien esto no aplica solamente si se pierde una noche de sueño por completo, verá efectos similares con el tiempo si duerme poco.

Por primera vez, nuevas investigaciones han intentado ponerle cifras a la ecuación entre sueño y dinero ganado. Matthew Gibson y Jeffrey Shrader, investigadores del departamento de economía de la Universidad de California compararon datos de salarios con periodos de sueño, plasmados en el sondeo del uso del tiempo, de la Oficina del Censo de EE. UU. “Un aumento de una hora en el promedio de sueño, a largo plazo se traduce en una alza del 16 por ciento en el salario”, estiman.

Los adultos necesitan ocho horas de sueño en promedio. Y muchos de los que creen que pueden ser igual de productivos con bastante menos se engañan a sí mismos, afirma Czeisler. En números redondos, el porcentaje de adultos que realmente puede sobrevivir con cinco horas o menos por noche es “cero”, agrega el doctor.

Las investigaciones sugieren que los profesionales cansados siguen teniendo la capacidad de realizar mecánicamente algunas tareas, como estar presentes en reuniones, entender informes y actividades rutinarias.

Las compañías modernas a menudo presionan a los empleados clave, exigiéndoles que se mantengan en contacto a horas avanzadas de la noche. Pero la pérdida de sueño perjudica las aptitudes cerebrales, y cuando estamos cansados nos cuesta más trabajo pensar de manera innovadora y dar saltos creativos, señalan los investigadores.

Nos parece mucho más difícil adaptar nuestra forma de pensar a la nueva información o aprender nuevas lecciones, o incluso evaluar situaciones ambiguas. Además, somos más vulnerables a las oscilaciones de nuestro estado anímico, más irritables y menos capaces a llevarnos bien con otros.

Considere lo siguiente: en la Universidad de Loughborough, en 1999, los investigadores Yvonne Harrison y James Horne probaron los efectos de la privación del sueño en un pequeño grupo de jóvenes saludables. Los participantes recibieron tareas complejas de situaciones de negocios con el formato de un juego, al igual que tareas de comprensión de lectura. Las personas que durmieron poco fueron capaces de seguir la lectura, pero en cuanto al juego complejo, “su desempeño colapsó”, señalan.

‘Mentalidad de borrego’
En otras palabras, la pérdida de sueño quizás no cause su despido, pero podría estar impidiéndole ascender. Podría incluso explicar la ‘mentalidad de borrego’ que a menudo se ve en Wall Street.

Sin embargo, pese a que cada vez más personas trabajan en empleos que requieren pensamientos innovadores y creativos, estamos durmiendo menos.

Czeisler anota que entre el 20 y el 30 por ciento de los trabajadores duermen menos de seis horas por noche durante la semana. Hace 50 años la cifra rondaba entre el 2 y el 3 por ciento, dice.

Los expertos responsabilizan a las luces eléctricas o a los despertadores, y ahora también a internet y a los smartphones. Pero Czeisler considera que “si necesita un despertador para levantarse, por definición, no está durmiendo lo suficiente”.

Algunos pacientes le dicen que mantienen su teléfono en la mesa junto a su cama para poder revisar e-mails a última hora, recién despiertos, y en plena noche si se levantan. Su veredicto: “Es una locura”.

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